La importancia de la Unidad del Dolor

TIPOS DE DOLOR: AGUDO Y CRÓNICO
8 septiembre, 2017

La importancia de la Unidad del Dolor

Partiendo de la base qué es muy difícil hacer entender a cualquier persona lo que es levantarse con dolor, sentirse mal todo el día, sentir dolor intenso cada vez que te mueves, no poder sentarte a leer un buen libro e incluso, no poder ponerte tu ropa habitual porque el simple roce te molesta, voy a intentar explicar mi experiencia con la unidad del dolor y, porqué animo a todos los pacientes que sufren esta patología a acudir a ellas.

Me llamo Elena y tengo 39 años. Sufro dolor crónico desde hace algo más de 6 años y ello me incapacita para llevar una vida normal.  Aún así hay cosas peores,  sí mucho peor, pero lo malo de ésto  es que es un síndrome invisible, ladrón y egoísta. No se ve, te roba miles de momentos y cuando está todo gira en torno a él.

El dolor, eso de lo que la gente se queja, qué tú sufres y mucha gente piensa que no será para tanto. Pues cuando es crónico, sí que lo es e incluso, yo diría que para tanto y para más. Es un dolor terrible, que te paraliza, te degenera, se lleva mucho tiempo de tu vida que no vuelves a recuperar y te incapacita.

Aunque el dolor crónico te lleva a la ira, al enfado, al odio… Con la ayuda de los profesionales de la unidad del dolor, eres capaz de sacar fuerza, valor y coraje.

Los motivos por los que yo aconsejo acudir a la unidad del dolor son varios:

– Es un derecho que tenemos todos los pacientes.
– Nos merecemos llevar una vida lo más digna posible, con sueños e ilusión. Necesitamos que nos escuchen y nos digan: “Te creo”. El dolor es invisible, ladrón y egoísta; no se ve pero está ahí para           llevarse muchos momentos y en ocasiones, lo mejor de tu vida. Y todo lo que haces gira en torno a él.   Ni el cuerpo ni la mente están preparados para sufrir dolor de forma continua y tan intensa y, mucho menos para soportar a la situación que te traslada, ver como se reduce tu capacidad para trabajar, realizar cualquier tarea de tu vida cotidiana o simplemente el relacionarte con tus amistades.
– Tenemos unos profesionales muy bien preparados. Estas unidades tienen el gran reto de quitar el dolor y, en aquellos casos donde resulte difícil aliviarlo y/o rebajarlo.

Tratan el dolor como una enfermedad propiamente dicha, algo a nuestro favor, y le dan la importancia que tiene, que es mucha. Porque recordemos que el dolor aisla y discapacita.

Ahora poseen más y mejores medios para tratar el dolor y existe mucha relación con otros colegas de profesión, asociaciones, hospitales y otros profesionales mediante congresos y reuniones.

Aunque no siempre consiguen curar al paciente, sí lo hacen en un 70% por lo que el futuro es bastante esperanzador.

Son profesionales con los que puedes y debes hablar abiertamente sobre tu dolor, cómo te sientes y qué dificultades encuentras. Puedes hablarles de emociones y sentimientos siendo ellos quienes te ayuden a calmarlos o derivándote a otros especialistas, cosa muy importante en mi humilde opinión. Compartir sus experiencias con otros colegas e involucrar a otras disciplinas médicas es fundamental para conseguir la mejora en la calidad de vida del paciente.

Los doctores intentarán darte un diagnóstico los más exacto posible, un tratamiento y alternativas de futuro y, la posible evolución de tu caso. Con ello, se evita en la mayoría de los casos los ingresos, los dolores de larga duración y cronificación y, se reducen las grandes intervenciones quirúrgicas.

Para que ello sea posible, a su vez, el paciente debe contribuir teniendo una actitud positiva (algo en mi opinión importantísimo, por difícil que sea), activa y abierta, cumpliendo tanto con los tratamientos que ofrecen junto a unos hábitos de vida saludables que recomiendan. La confianza en estos profesionales es la clave para la mejoría o simplemente, para tener un estado de ánimo lo más estable posible.

A veces creemos que nadie puede ayudarnos con este horrible dolor. Personalmente, creo que el mayor experto en dolor somos nosotros mismos, los pacientes, por ello, debemos ser claros en nuestra exposición. Los doctores creerán fielmente lo que les contamos y actuarán de una u otra forma buscando medidas que mejoren nuestra calidad de vida.

En ocasiones, la medicina, como todos sabemos, no llega a todos los sitios y no es posible una curación, pero estos profesionales puedo asegurar que se dejan la piel en ello mientras nos cuidan, algo fundamental para los que sufrimos dolor crónico.

Mi consejo es acudir a estas unidades en cuanto tu médico te lo recomiende y no demorarlo. Ir sin miedo y con confianza en el médico. Por suerte, ya el 70% de los casos con dolor crónico se solucionan de forma positiva, la gente se cura y vuelve a la vida anterior, una cifra muy alta y esperanzadora para todos, motivo más que suficiente para acudir a consulta.

Desgraciadamente, yo no entro en ese porcentaje todavía pero no desespero y sigo creyendo en sus tratamientos combinados con otros para mejorar mi condición física y mental, algo clave en el tratamiento del el dolor crónico.

Hago un ruego: que nadie se quede estático por mucho que se lo demande el cuerpo, sé perfectamente de lo que hablo, porque ello, sólo conlleva a la absoluta y pura desesperación.

Todos, absolutamente todos, podemos hacer algo para salir de este caos en el que nos hunde el dolor, aunque bien es verdad que necesitamos de la ayuda de profesionales, familia y amigos. Pero sólo nosotros tenemos la llave para salir a flote y mantener al menos una mente perfectamente sana que nos ayude a superar los momentos de peores crisis. Mientras, pondremos la mejor de nuestras caras para engañar del sufrimiento, a nuestro alrededor y a nuestra mente, aunque sólo sea por unos instante.

Elena Aparicio Romo

Abril 2017

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